Cuatro frases, bien aprendidas
Un saludo, «por favor», «quiero esto» y «gracias» te sacarán de casi cualquier comida, y decirlas mal en el idioma local vale más que decir cualquier cosa con fluidez en inglés. El saludo importa más de lo que los viajeros esperan: en Francia, entrar en un restaurante pequeño sin un «bonjour» arranca el intercambio con mal pie de una manera que ninguna cortesía posterior repara. Aprende también a decir uno y dos si puedes, para indicar cuántos sois sin levantar dedos.
Señala lo correcto
Una vez elegido el plato, el fallo típico es enseñar al camarero la traducción en español de su nombre. No ha visto la carta en español, la traducción puede ser peculiar, y le acabas de pasar a él el trabajo. Señala en su lugar la línea de la carta impresa, o enseña el nombre original en tu móvil en su escritura original. Cualquier cosa que muestre el plato en el idioma local convierte un intercambio incómodo en algo de dos segundos y elimina el riesgo de que te sirvan lo que creyó entender.
Decir lo que no puedes comer
No improvises esta parte en voz alta. Una línea escrita en el idioma local — «sin cerdo», «sin marisco», «no puedo comer frutos secos» — se entiende al instante y no se puede oír mal en un comedor ruidoso. Mantenla tajante y sencilla, porque una formulación matizada se traduce como «un poco no pasa nada», que no es lo que querías decir. Si la restricción es médica y no una preferencia, dilo explícitamente: las cocinas tratan cada caso de forma distinta, y hacen bien.
Cómo se pide realmente, país por país
Casi toda la confusión al pedir en el extranjero es mecánica y no lingüística. Unos pocos patrones cubren muchos países.
- Japón: muchos locales pequeños tienen una máquina de tickets en la puerta — compras el ticket primero, luego te sientas y lo entregas. Las fotos y los números hacen casi todo el trabajo.
- Italia: el café de pie en la barra es más barato que sentado, y el coperto por persona es normal, no una estafa.
- Francia: el menú del mediodía suele ser la mejor relación calidad-precio del local, y la cuenta no llega hasta que la pides.
- Alemania y Austria: el efectivo manda todavía en un número sorprendente de restaurantes pequeños — pregunta antes de sentarte.
- Portugal: el pan, las aceitunas y el queso que llegan sin pedirlos se cobran; se pueden rechazar con educación.
- Buena parte de Asia: el menú cerrado es lo normal a mediodía, y señalar una foto en la pared es una manera perfectamente habitual de pedir.
El menú del día suele ser la respuesta
Formule o prix fixe en Francia, teishoku en Japón, pranzo di lavoro en Italia, tagesmenü en Alemania: casi todos los países tienen un menú fijo del mediodía pensado para los trabajadores de la zona y no para turistas. Es más barato, es lo que la cocina está preparada para hacer bien ese día, y te quita casi toda la decisión. Si dudas y se te acaba la paciencia para traducir, pide eso.
Pagar y salir
En Francia e Italia, igual que aquí, la cuenta no se trae hasta que la pides, y esperarla con educación puede costarte media hora. Busca la mirada del camarero y pídela, o haz el pequeño gesto de escribir en el aire, que se entiende casi en todas partes. En Japón lo habitual es llevar el ticket a la caja y pagar allí, y la propina no se espera y puede generar confusión. Las costumbres de propina varían lo suficiente como para merecer treinta segundos de consulta antes del viaje: en Europa el servicio suele venir ya en la cuenta, mientras que en Estados Unidos normalmente no.